Ahorrista: ¿Cómo empezar a invertir en el mercado de valores?
Invertir en el mercado de valores ha dejado de ser un lujo de pocos para convertirse en una herramienta esencial de salud financiera. En un contexto en el que los instrumentos tradicionales suelen quedarse cortos, la bolsa surge como un mecanismo idóneo para maximizar rendimientos, proteger el capital frente al avance inflacionario y diversificar los flujos de ingresos.
Contrario a la creencia popular de que se necesita un patrimonio robusto para empezar, la realidad del sector bursátil es inclusiva. Según detalla la guía “Cómo invertir: Guía básica para empezar a invertir en el mercado de valores”, publicada por la plataforma UnMercado, este ecosistema no solo potencia los recursos individuales, sino que dinamiza la economía al canalizar fondos hacia proyectos empresariales que generan beneficios colectivos.
Entre las ventajas se citan: acceso a retornos más altos que las inversiones tradicionales, acceso a distintos instrumentos financieros para diversificar las inversiones, disponibilidad de información oportuna y veraz para tomar mejores decisiones, posibilidad de ajustar las inversiones a la tolerancia de riesgo y asesoría profesional en el camino como inversionista.
Además, se trata de un mercado regulado por la SIMV, que vela por la transparencia, la eficiencia y la protección al inversionista.
¿Por dónde empezar? La guía recuerda que, para ingresar a este mundo, existen dos vías principales: los puestos de bolsa (actualmente 15 en el país) y las sociedades administradoras de fondos de inversión (AFI), que suman 12. Estas son las únicas entidades autorizadas para gestionar inversiones.
En los puestos de bolsa, el protagonista es el corredor de valores, un profesional que brinda asesoría técnica desde el primer día. Por su parte, en las AFI, los promotores de valores guían al usuario hacia los fondos de inversión abiertos que mejor se alineen con sus metas. Cabe destacar que todas estas instituciones están certificadas y pueden ser consultadas en el registro oficial de la SIMV.
Paso a paso
Una vez elegido el puesto de bolsa o la AFI, el siguiente paso es abrir una cuenta de corretaje o una cuenta de aportantes de fondos, un proceso que no conlleva costos iniciales y requiere solo una cédula de identidad o pasaporte, una cuenta bancaria y la justificación de fondos, como el estado bancario de los últimos tres meses, una carta laboral en la que se indique el salario o cualquier otro documento que avale los ingresos.
La guía indica que, a través de la cuenta de corretaje, el usuario puede transaccionar con acciones, bonos, cuotas de fondos cerrados y valores fiduciarios. En cambio, la cuenta de aportante en una AFI se especializa en cuotas de fondos de inversión abiertos.
Actualmente, muchas entidades ya permiten realizar este proceso de forma 100% digital. Como parte del protocolo, se abre una cuenta de custodia en Cevaldom, el organismo encargado de resguardar los valores en el mercado dominicano. Una misma persona puede tener más de una cuenta.
Perfil y capital inicial
La guía de UnMercado enfatiza que conocer el perfil de inversionista es clave para empezar a invertir en este sector, clasificándolo en tres tipos: conservador, un perfil menos tolerante al riesgo, que se inclina por instrumentos que aseguren la totalidad del capital; moderado, que, aunque es cauteloso, tolera un riesgo moderado para percibir mayores ingresos y mantiene un balance entre rentabilidad y seguridad; y arriesgado, que busca mayor rendimiento, por lo que se inclina por instrumentos de renta variable y asume mayores riesgos.
Se le aplicará un formulario para conocer los objetivos y qué tanto riesgo se está dispuesto a asumir. La barrera de entrada es variable. Mientras algunos puestos de bolsa requieren mínimos de RD$90,000 o US$1,500, existen alternativas accesibles para pequeños ahorristas con montos desde RD$1,000 o US$30. Actualmente, en el mercado de valores dominicano hay títulos o instrumentos que cotizan en tres monedas: pesos dominicanos, dólares y euros.
El inversionista debe elegir entre dos categorías principales: la renta fija, que ofrece mayor previsibilidad al pactar intereses y fechas de vencimiento definidas mediante instrumentos como bonos o letras; y la renta variable, en la que el rendimiento no está garantizado, pues depende del desempeño del mercado y de los resultados de las entidades emisoras a través de activos como acciones o cuotas de fondos.
A tomar en cuenta…
- Infórmese. Indague sobre el instrumento en el que desea invertir. Acceda a las páginas de la SIMV y la BVRD. Conozca sus características.
- Tolerancia al riesgo. Evalúe su tolerancia al riesgo y objetivos financieros, como comprar una casa, jubilación o estudios de sus hijos.
- Metas. Defina sus metas a largo plazo. Cuantifique estas metas y establezca plazos realistas sobre los niveles de rendimiento que quiere lograr.
- Alternativas. Compruebe que el instrumento ofrecido se ajuste a sus objetivos a corto, mediano y largo plazo y a apetito de riesgo.
- Diversificación. A partir de un monto específico, puede desarrollar una estrategia de diversificación de sus ahorros.
- Edúquese. Nunca es tarde para empezar a invertir en este sector. No hay límite de edad. Manténgase al día con las tendencias.