Las rachas de solo 10 minutos de ejercicio te pueden ayudar a prevenir el cáncer: así debes hacerlo
Es bien sabido que el ejercicio físico es una buena forma de prevenir el cáncer o incluso de mejorar el pronóstico en pacientes que ya lo padecen. Sin embargo, lo que ha descubierto recientemente un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle es ir un paso más allá. Han observado que una sola sesión de 10 minutos de ejercicio intenso puede ayudar a mejorar los niveles en sangre de moléculas anticancerígenas muy importantes.
El estudio tiene algunas limitaciones; pero, aun así, sus resultados son interesantes por muchos motivos. Para empezar, porque, si bien ya se sabía el papel protector del ejercicio contra el cáncer, ahora se sabe que hasta un entrenamiento mínimo puede marcar la diferencia. Además, también se han descubierto cuáles son las vías moleculares que llevan a esta protección, por lo que se pueden perfeccionar las estrategias terapéuticas para pacientes oncológicos.
El estudio se ha realizado en cáncer de colon, pero podría ser extrapolable a otros tipos de cáncer. Desde luego, esta investigación abre un camino muy interesante en la lucha contra esta terrible enfermedad.
¿Por qué vías protege el ejercicio físico contra el cáncer?
Para llevar a cabo este estudio se contó con la participación de 30 voluntarios con sobrepeso u obesidad. Sus edades estaban comprendidas entre los 50 y los 78 años. Aunque estos son factores de riesgo para el cáncer de colon, ninguno había sido diagnosticado con dicha enfermedad.
Tras un breve calentamiento, se les pidió que realizasen una sesión de ejercicio intenso durante 10 minutos en una bicicleta estática. Previamente se les habían tomado muestras de sangre y, una vez finalizado el entrenamiento, se les realizó una nueva extracción. Así se vio que el perfil de ciertas moléculas había variado mucho.

Habían aumentado notablemente los niveles de moléculas implicadas tanto en la reparación del ADN como en la reducción de la expresión de genes implicados en la proliferación del cáncer. Tras comprobar este dato tan interesante, el suero sanguíneo de los participantes, con todas esas moléculas, se puso en contacto con cultivos de células de tumores de colon.
Se comprobó que, efectivamente, tenían un papel anticancerígeno.
Hay limitaciones, pero es un estudio prometedor
Es cierto que el hecho de no haber probado estas moléculas directamente en pacientes con cánce, deja el experimento a un paso de su mayor solidez. Sin embargo, lo que se ha hecho es un buen punto de partida.
Por otro lado, cabe destacar que, al realizar el estudio con una sola sesión de entrenamiento y comprobar los resultados a muy corto plazo, no se puede saber con seguridad si se mantendrían a largo plazo. No obstante, la realidad es que, al menos, queda claro que solo un poco de ejercicio genera cambios medibles y muy beneficiosos en nuestro cuerpo. Toma esto como la señal para buscar tu ejercicio ideal en este 2026.