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Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo denuncia lentitud de la justicia a un año de tragedia en Jet Set

El Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, afirmó este jueves que la tragedia del colapso del techo de la discoteca Jet Set continúa generando una profunda conmoción en el pueblo dominicano, debido a la demora del sistema de justicia en aplicar la ley a los responsables del desplome.

Durante la homilía con motivo del primer aniversario del trágico suceso ocurrido el 8 de abril de 2025, en el que fallecieron 236 personas y más de 180 resultaron heridas, el prelado expresó que el dolor colectivo se ha duplicado: primero por la pérdida de vidas humanas y segundo, por la impotencia ante la falta de respuestas judiciales para aplicar justicia a los responsables de la tragedia.

“La cantidad de fallecidos, de familias afectadas y de huérfanos ha provocado mucha indignación en el pueblo dominicano porque no se ha hecho la justicia que se esperaba”, enfatizó.

Morel Diplán sostuvo que la lentitud e ineficiencia del sistema judicial incrementan la frustración social. Señaló que cuando los procesos se dilatan injustificadamente, se genera indignación, incertidumbre y desconfianza en la población.

“Cada día que pasa sin hacerse justicia genera más incertidumbre y desconfianza. Es imprescindible que, como parte del proceso de sanación, impere la justicia”, manifestó.

Asimismo, hizo un llamado a que se realice una investigación rigurosa, se determinen responsabilidades y se adopten decisiones firmes que permitan cerrar este doloroso capítulo para las víctimas y sus familias.

“Es imprescindible que, como parte del proceso de sanación, impere la justicia. Que se haga una investigación con rigor, que se asuma la responsabilidad necesarias y que se tomen decisiones que permitan cerrar este doloroso capítulo, solo así verdaderamente habrá un camino hacia la reparación del alma de muchas personas”, concluyó.

La eucaristía conmemorativa incluyó la entrega de ofrendas simbólicas como velones, flores, una lista con los nombres de los fallecidos, así como pan y vino en representación del cuerpo y la sangre de Cristo, en honor a las víctimas.

La ceremonia inició con cantos de alabanza, mensajes de consuelo y oraciones en memoria de los afectados. Decenas de personas asistieron portando retratos de sus seres queridos fallecidos, muchos de ellos visiblemente conmovidos, sosteniendo las fotografías sobre su pecho mientras participaban de la misa.