Caamaño disparó hasta la última bala
En las primeras horas de la tarde del 16 de febrero, el rumor se había esparcido por todo el país, causando una sensación generalizada de pena, creando una especie de toque de queda en las ciudades e incesantes llamadas a las redacciones de los periódicos y radioemisoras: Caamaño ha muerto.